Conservación y restauración de libros

El libro es simultáneamente un texto y un objeto material. Es una realidad complicada que requiere de una compleja conservación. Según la Real Academia de la Lengua Española, por libro entendemos el conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que encuadernadas, forman un volumen. Esta definición básica no nos da mucha información sobre esta tipología de bien cultural. No nos habla de la cantidad de soportes que pueden acoger el texto (pergamino, papiro, papel,…), de las sustancias que componen sus tintas e ilustraciones (pigmentos vegetales, minerales, elementos orgánicos,…), de la diversidad de materiales con los que se pueden realizar sus tapas (madera, cartón,…) o sus cubiertas (telas, pieles, oro, plata, piedras preciosas, metales,…). Tampoco nos informa de la cantidad de formatos, tamaños, calidades,… En fin, no nos advierte de la complejidad del objeto que estamos describiendo. Pero si nos dedicamos a la conservación y restauración de bienes bibliográficos, es sobre todo esta última afirmación, la complejidad del objeto, lo que tenemos que tener más en cuenta. Sólo siguiendo esta premisa podremos planificar de forma adecuada políticas de conservación de conjuntos bibliográficos o tratamientos individuales para volúmenes concretos.

 

Es difícil resumir las fases que podríamos seguir en el proyecto de restauración de un libro. Habría que realizar una exhaustiva documentación antes, durante y después del tratamiento. Importantísimo decidir si procede una restauración total con desmontaje o por el contrario podemos realizar restauraciones parciales sin desmontaje. En cualquiera de los casos vamos a necesitar tener conocimientos sobre restauración del soporte textual y de los diferentes materiales que componen la encuadernación. También necesitamos ser expertos en técnicas de cosido y encuadernaciones históricas. Todo este saber global nos permitirá actuar de la forma más correcta en cada situación a la que nos enfrentemos.

En general los objetivos que deberían guiar las intervenciones de restauración son los siguientes:

punto Salvaguardia de la información histórica
punto Devolver la funcionalidad al objeto.
punto Tutela de la estética original
punto Mínima intervención y reversibilidad de todo elemento añadido.

 

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